Canes. Por Antonio Domínguez

Firmas de opinión

Antonio Dominguez
Antonio Dominguez, Profesor de Universidad

Qué bello era pasear por aquellos bulevares zaragozanos donde árboles varios daban sombra en la calor y cobijo cuando el frío trataba de marcar los tiempos estacionales, poesía. Andan muertos los pasos, los asientos puro deterioro. Y esos abuelos y abuelas que sentaban culos al calor platicando las bellezas de nietas, los gamberreos de los tordillos, sufriendo. Hoy solo mandan los canes, y muchas buenas gentes que bolsita en mano recogen lo necesario, heces producto del amor y la biología. Esta ciudad sufre suciedad y cada día los bulevares más torpes, puro ensueño de ausencias, aquellos plácidos bancos donde platicar ya es basura. Hay que asear, limpiar, cuidar, mimar, tener limpia la ciudad. Y las máquinas no lo hacen, los empleados tratan de ayudar aunque con escasos medios. Y poesías, hojas, colillas, todo embarrando los pasos y las palabras. En esta gusanera urbe falta calor, ganas de vida, a saber limpieza y corazón. Tengo un can, y trato de que cancanee respetando. Si mea, en lugar adecuado. Si caga, pronta la bolsa que recoge los detritus. Mas paso a paso, en cualquier acera, mierda y la calle es mía. Es lamentable andar entre las mierdas de las calles, oler la prepotencia de los amos y el que venga detrás que apriete. Hora es ya de que se actúe. Salgo con mi perra, la cuido, hago que haga lo suyo en lugar adecuado y limpio. Y veo, a mi lado, a muchos otros que ensucian y juegan con sus canes cual si fueran reyes. Rompen la poesía, los paseos, el amor al can, tan hermoso amigo. Seguro que una mierda vale menos que un respeto.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*