El modelo de ciudad como generador de empleo

Artículo de Guillermo Lázaro Alsina, Coordinador del Grupo Municipal de Zaragoza en Común

El modelo de ciudad cercana y sostenible que en estos dos años de gobierno está desarrollando Zaragoza en Común es el propicio para generar oportunidades de creación de empleo.

El cambio de paradigma que estamos realizando viene a acabar con el modelo basado en el ladrillo y la expansión de la ciudad con consecuencias nefastas en el empleo, que provoca la necesidad de tener más caros e ineficientes servicios públicos, que es más contaminante y que requiere de más tiempo para los desplazamientos.

Guillermo Lázaro Alsina
Guillermo Lázaro Alsina, Coordinador del Grupo Municipal de Zaragoza en Común

Desde la concepción de un modelo de ciudad se pueden dar las condiciones para generar un tipo u otro de empleo. Nunca hubo tanta inversión en obra pública en Zaragoza como para la Expo 2008 y nunca se destruyó tanto empleo y tan rápido como en los años siguientes. Esto lleva a afirmar que la inversión pública, por sí misma, no es generadora de empleo, sino que lo hará en función de dónde se lleve a cabo. Y el ladrillo no es uno de esos sitios.

Igualmente, favorecer esa ciudad expansiva donde las grandes superficies comerciales se van al extrarradio, aparte de generar mayor contaminación, termina destruyendo empleo neto: por cada puesto de trabajo creado en Puerto Venecia se destruyeron 2 en el sector del comercio de la ciudad. Además, el empleo en esas grandes superficies es un empleo cada vez más precario con peores condiciones laborales y consecuencias negativas de destrucción de empleo en el sector productivo aragonés ya que las grandes cadenas que se instalan en este tipo de centros traen sus productos desde terceros países mayoritariamente en vez de apostar por productos e industrias del territorio o fuerzan a los productores especialmente a los agrícolas, a tirar sus precios.

El modelo de ciudad cercana se construye actuando en la ciudad consolidada mediante la rehabilitación, la intervención en la escena urbana y la ayuda al comercio de proximidad. En la campaña de 2015, Zaragoza en Común presentó un plan de rehabilitación de vivienda cuantificado en 8 millones de euros de inversión pública a lo largo de la legislatura con el objetivo de movilizar otros 20 provenientes de las familias. De esa manera, generamos un impacto multiplicador en el empleo y en aquellos sectores, los gremios (fontanería, albañilería, electricidad, madera…) que más valor añadido aportan. Pues bien, si en el presupuesto de 2016 dedicamos a ello 1,8 millones, en este 2017 se están destinando 4 millones, cifra que nos sitúa por encima de la promesa electoral y que permitirá beneficiarse a más de 200 viviendas generando o consolidando numerosos puestos de trabajo en la construcción.

La remodelación y el mantenimiento de la escena urbana a través de lo que hemos denominado el urbanismo de las cosas sencillas es la forma de construir la ciudad pensando en el día a día de los vecinos y vecinas: rebaje de bordillos, arreglo de baldosas, actualización del mobiliario urbano, actuaciones en zonas verdes, limpieza… Así, se crearán 20 empleos al ampliarse la contrata de limpieza a los Barrios del Sur; la oposición, por fin, acaba de dar luz verde a la “operación baldosa” que implicará crear de más de 120 puestos de trabajo en 3 años o se están invirtiendo en los barrios de más de 19 millones de euros, incluidos los 5 de los presupuestos participativos con numerosas obras en colegios, parques, aceras, bordillos o carriles bici, y que generan efectos tanto en el empleo como, muy especialmente, en la vida cotidiana de zaragozanos y zaragozanas.

El tercer elemento de esa ciudad cercana que sirve para generar ciudad y empleo es el comercio de proximidad. La defensa por  parte de Zaragoza en Común es rotunda como se vio en nuestra frontal oposición a la apertura de nuevas grandes superficies. Hemos doblado la partida de apoyo a comerciantes que se venía dando y hemos lanzado el plan de apoyo al comercio de proximidad que sirve de paraguas para muchas acciones que se están desarrollando como el buscador de comercios en la web municipal que facilita el contacto de consumidores con comerciantes

Sin embargo, en la búsqueda de un sector estratégico que permita la generación de un volumen importante de empleo de calidad, la sostenibilidad es el elemento que a medio largo plazo, entendiendo la generación de energía renovable como la gran oportunidad económica para Zaragoza y para todo Aragón.

En 2015, en Aragón se consumieron 3’6 millones CEPs de energía. De toda esa, apenas el 28% procede de energías renovables, siendo, junto al carbón, las únicas energías que no tenemos que exportar del extranjero. Así, dependemos del petróleo y del gas natural para calentarnos, para movernos, para hacer funcionar nuestra industria… es decir, dependemos de países extranjeros y de los mercados para desarrollar nuestra forma de vida. Más de 575 millones de euros cada año se gastan cada año en Aragón en  productos derivados del petróleo básicamente para la automoción, dinero que va íntegramente hacia los países productores de petroleo (Nigeria, México y Arabia Saudí principalmente).

Frente al oligopolio y la decadencia del modelo energético mundial, generar en Aragón nuestra propia energía limpia es una obligación económica si queremos ser soberanos y romper con esa dependencia (que además es altamente contaminante).

Desde el equipo de gobierno de Zaragoza en Común llevamos dos años dedicados  a aumentar nuestro grado de soberanía energética, impulsando medidas de ahorro energético o licitando un nuevo contrato de suministro a base de energía 100% renovables que suponen ya un ahorro de 3 millones de euros al año.. Además, nos estamos preparando para que dentro de 2 años podamos comprar la energía directamente en la subasta, sin intermediarios, ahorrando otro millón más.

La recogida selectiva de basura orgánica es otra apuesta estratégica del gobierno de Zaragoza en Común cuyo programa piloto se lanzará a final de este 2017. Con este programa se logrará reducir la cantidad de residuos que llegan al vertedero entre un 50% y un 80%, con la consiguiente reducción de emisiones. Pero además, favorecerá la aparición de una industria de reciclaje, recuperación y reutilización, pudiendo llegar a usarse esa materia orgánica para producir cerca del 10% del total de la energía que se consume en la ciudad.

Para atraer mayor inversión y poder crear empleo en el sector energético de las renovables se debe producir un aumento considerable de la demanda y de las necesidades de energía eléctrica, siendo la movilidad lo apropiado porque es una tecnología ya madura. Una progresiva renovación de la flota de vehículos de gasolina por eléctricos debería generar esa demanda suficiente para que sea atractivo invertir en el sector. Con un adecuado plan de transición a la movilidad eléctrica y en un periodo de unos 15 años, los más de 575 millones anuales en productos petrolíferos que importamos podríamos pasarlos a producirlos aquí en Aragón, con el impulso que supondría ese dinero para poder generar expectativas de empleo, de crecimiento económico y de asentamiento de población en una comunidad autónoma apropiada para esta apuesta de generación de energía renovable por su extensión y climatología.

De ahí, que se comience a poner en marcha un plan de promoción de la movilidad eléctrica que nos traiga el debate de los vehículos autónomos o sin conductor con las consecuencias que ello tendrá para el empleo. La siguiente gran revolución tecnológica, la del vehículo autónomo, se nos va a echar encima si no comenzamos a planificarla.

En dicha revolución tecnológica las ciudades se van a transformar radicalmente: un menor número de vehículos privados y unos costes de transporte público muy inferiores a los actuales y con posibilidad de funcionar 24 horas al día, harán que se generen una gran cantidad de espacios vacíos en las ciudades tanto de zonas de tráfico rodado, zonas de aparcamientos en la calle como de parkings. Oportunidad para repensar el espacio público y destinarse a mucho más que la mera movilidad hace que el modelo de ciudad  cercano y sostenible vaya ligado también a los avances tecnológicos.

El vehículo autónomo también va a generar oportunidades de desarrollar una economía colaborativa y en beneficio de lo común. Compartir vehículos, como otros objetos, será una realidad absolutamente cotidiana y que redunda en independencia de la gente respecto a las corporaciones y a lobbys de interés.

Por contra, la futura desaparición de miles de puestos de trabajo en la industria, en el transporte de mercancias, en el de viajeros… estimándose en 1 de cada 2 de los actuales, nos ha de hacer promover no sólo planes de generación de otros puestos de trabajo y de reconversión de determinados sectores productivos, sino también la posibilidad de tener debates amplios y proponer medidas acerca de los tiempos y reparto de trabajo, de las pensiones, de las cotizaciones a seguridad social de las máquinas, de la renta básica…etc.

Dentro de esos debates que nos trae la revolución tecnológica, ya se nos está echando encima el tiempo para hablar, muy especialmente, de los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Derechos que hoy en día ya están en peligro por los modelos laborales que impulsan empresas como Deliberoo o Uber entre otras y que también provocan afecciones a otros sectores tradicionales como el de los taxistas u hosteleros.

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