Poemas de Judas Tadeus

El Rincon del Poeta: Judas Tadeus
Biografía: Judas Tadeus (no es un seudónimo, es mi tercer nombre). Jurista por obligación y marino por devoción, galopando sigo en el caballo del Tiempo hacia el acantilado donde “finis terrae” me apeará para volar hacia lo desconocido que, me temo, ya conozco.

Nostalgia de amor marino

Sentado, mirándote en tu orilla, recuerdo con delicia

El amor salado de tu cuerpo, mi mar.

Tu color azul-verde jugando con el sol

Oculto a veces entre las nubes.

Recuerdo la  viva plata en la piel de tus pequeños peces

Saltando entre las blancas espumas de espumas desordenadas

Como aquellos días tan largos y felices,

Tibios y vivos siempre.

El frescor de tus aguas, allá en el mediodía,

Remediaba el calor el sudor de mi piel y de mis sueños,

Pequeño pirata, pescador, marino.

Qué trance comprenderte y comprenderme al mismo tiempo.

Tampoco olvido aquellas noches estrelladas

Cubriendo de oro tu superficie,

La luna al centro, fase tras fase, noche tras noche

Hasta que el alba dejaba atrás la fría madrugada.

Todo se extendíaa abierto junto a ti,

Espacio enorme, tiempo dormiudo,

Goce perfecto sin medida,

En tu seno ni dolor ni muerte.

Los barcos andaban tan distantes,

Puros espejismos,

Reflejos de ilusiones

Navegando al viento lejanos e intocables.

Eran aquellos días cuando te conocí, algo imborrable,

Tenía siete años, mi mar inabarcable.

Por eso aún sigo enamorado entre las rocas

Y me siento y te contemplo amándote como a nada y como a nadie.

Ya no te puedo oler ni sentir lo mismo,

Tú casi igual, yo envejecido,

No sé si me amas o me has querido,

Más aquí te espero  desde niño.


Naturaleza húmeda

Siento que nadas en el agua tibia de mi cuerpo,

Brazada tras brazada avanzas hasta el exacto centro,

Flotando en tu sueño, nenúfar blanco, egipcio.

Todo excepto tú, queda en silencio,

Tu susurro la caliente brisa que el ocaso

Enciende y alza el fuego.

De entre los juncos de la orilla elijo los mejores,

 Trenzaré la canasta para todas tus frutas,

Los jugosos melones, la encarnada granada,

Los pendientes cereza, las guindas, los fresones,

Las naranjas, los higos, todos tus sabores.

Mañana con el sol despertarás y el alba

Cubrirá de rocío tu bellísima cara,

Rostro del universo flotando entre mis aguas.

No temas, nunca allí llega el frío

Y mullidos son los fluidos en los que nadas.

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