La represión franquista en Hijar. Por, Cándido Marquesán

Firmas de opinión

Cándido Marquesán
Cándido Marquesán, Profesor de Instituto

En el Bajo Aragón histórico, la Guerra Civil de 1936-39 fue muy dura, porque murieron muchas personas, que lucharon en los dos bandos. Es verdad. Pero es peligroso hacer un reparto de responsabilidades. Hay que recordar que la Guerra Civil se originó por un Golpe de Estado frustrado, llevado  a cabo por unos militares con unas armas, que les había proporcionado el pueblo español para defender la legalidad constitucional. No creo sea necesario insistir más en este hecho, que cualquier personal normal puede entender.

Dicho lo cual, quiero fijarme en una serie de hechos ocurridos en Híjar o a hijaranos fuera de su localidad, a partir de la mitad de marzo de 1938, tras la llegada de los fascistas.

Hubo una serie de asesinatos cometidos por los fascistas sobre los rojos. Lo que pretendo es dar a conocer los nombres de estos asesinados. Nada más. En absoluto reabrir heridas. Es sacarlos del olvido y que su nombre sea conocido. Fueron los siguientes: José Morales Montañés de 31 años, casado fue ejecutado el 8/9/41. José Gómez Turón, “El Tío Rinconero” o también llamado “El Tío Maticas”, de 72 años el 23/10/40. Antonio Meseguer Barceló, de 21 años, el 21/11/38. Antonio Ferrer González, electricista, de 26 años, el 16/8/36. Todos fueron ejecutados en Zaragoza capital. Fueron ejecutados en otros lugares Agustín Montañés Martín, Luís Pina Pamplona, José Gros Bielsa, Pascual Clavero Caso y Pilar Mirasol Gerique. Fueron asesinados por los nacionales en Híjar: José Lasala Berges, Francisco Salas Esteban, Manuel Meseguer Losilla y Miguel Loren Gracia; los dos últimos ya acabada la guerra, el día 21 /4/39. Los detalles de estos asesinatos fueron auténticas salvajadas. Hoy todavía los cuerpos de Manuel y Miguel están enterrados fuera del Cementerio Municipal, con una inscripción en su lápida de Caídos por defender la democracia y la libertad. En los momentos de la Transición hubo un leve conato por parte de una autoridad municipal de llevar los cuerpos, lo que queda de ellos, al cementerio por la noche, a lo que se negaron los familiares de Manuel, argumentando que el cuerpo de su padre sería llevado a plena luz del día.

En uno de los bombardeos de las tropas golpistas sobre Híjar, en los días previos a su entrada el 13 de marzo de 1938, sucumbieron asfixiados en un refugio 28 personas, al haberse taponado la salida.

También perecieron en los campos de concentración nazis otros hijaranos. Fueron los siguientes: Blas Esteban Turón en Mauthausen el 25/10/41. Luís Valencia Lahoz en Gusen el 1/11/41. José Monzón Mallor en Gusen el 6/11/41. Alejandro Membrado Benaque en Gusen el 3/4/41. José Beltrán Lorenzo el 20/11/44 en Gusen.

Hubo otra represión, menos cruenta, pero también cruel que se ejerció sobre los rojos hijaranos y que es menos conocida .A partir del  13-III-1938, entrada de las tropas franquistas en Híjar, se pusieron en marcha un conjunto de medidas, de carácter represivo.

Los rojos, muchos huyeron ante el temor de represalias, y por ello sus bienes y propiedades, al quedar abandonadas, fueron aprovechadas. Los que permanecieron fueron sometidos a todo tipo de vejaciones y escarmientos. Para verlas me serviré del Libro de Actas Municipales del Ayuntamiento de Híjar.

Los rojos pagaron con sus bienes patrimoniales. En el Pleno municipal de 24-IV- 1938 se decidió que debían juntarse en un local los colchones y las máquinas recuperadas en Híjar a los rojos huidos, por ser estos objetos de difícil asignación para su dueño, ser de primera necesidad y muy codiciados por todos. En el Pleno de 8-V- 1938 decidieron recoger todas las máquinas, trillos, arados, atalajes de labranza y demás enseres que estaban abandonados por los rojos en las eras, fincas y torres de este término municipal y depositarlos en un local de la carretera propiedad de D. Justo Mosso. Del mismo modo acordaron colocar en la puerta de los pajares de los huidos rojos de esta localidad un letrero que dijera: “Incautado por el Ayuntamiento y prohibida la entrada a toda persona no autorizada por el mismo·”, procediéndose a su cierre. A su vez cualquier vecino que quisiera paja de estos pajares debía pagar 5 pesetas por viaje al Ayuntamiento. En el Pleno de 1-V- 1938 se decidió repartir los objetos recuperados, en primer lugar a los familiares de los fusilados y pobres de solemnidad; y después a aquellos individuos que, a juicio del Ayuntamiento, por su conducta política durante el actual movimiento fueran más acreedores de obtener beneficios de dicho reparto

En el Pleno del 11-IX-1938 se aprobó que se debía pagar, a partir del 1º de octubre próximo, por los actuales inquilinos, el alquiler de la casa que habitasen y que había sido abandonada por individuos rojos de esta villa, cuyo alquiler sería impuesto por una Comisión del Ayuntamiento; debía hacerse lo mismo con los pajares de los rojos.

Los rojos, también pagaron con su trabajo gratuito. El 11-IX- 1938 el Ayuntamiento decidió que la limpieza y arreglo de los locales de las escuelas de párvulos del edificio de las hermanas de San Vicente de Paúl de la villa, se hiciera con cargo al presupuesto municipal, a fin de que pudieran dar clase, y que, a ser posible, se emplease gente roja para proceder a la limpieza de toda la casa de las monjas, sita en la calle Otal, no pagando cantidad alguna a estas gentes. El 23-X-1938 se decidió que la leña que el Ayuntamiento facilita para la cocina de Auxilio Social de esta villa la trajeran del Pinar los individuos clasificados como no afectos al Glorioso Movimiento Nacional de esta villa.

El 26-III-1939 se decidió que la limpieza de los solares particulares de los escombros producidos por la aviación (la franquista) la llevasen a cabo los rojos. El 9-IV-1939 para la construcción del Monumento a los Caídos se decidió que debían presentarse a trabajar los rojos durante 15 días, quedando además a elección del Ayuntamiento el poder mandar a dichos individuos más días en la limpieza de la localidad, si lo estimaba necesario.

Los rojos pagaron con su dinero. En el Pleno de 11-IX- 1938 el Ayuntamiento decidió abrir una cuenta corriente en el Banco de Crédito de la localidad, a nombre del Ayuntamiento con el nombre de “Retenidos”, con todo el dinero incautado a los rojos, como desafectos al Régimen que acaudilla el Generalísimo Franco, y pronto en el Pleno de 11-XII-1938 decidieron que de ese dinero retenido a los rojos, se arreglase el local de la escuela de párvulos, tres dormitorios y una cocina de las monjas de San Vicente de Paúl. De la misma cuenta en el Pleno de 16-IV-1939, se aprobó asignar 1.100 pesetas para arreglar la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor.

El 1-V-1938, el Alcalde D. Luís Monzón Mosso, comunicó que había recibido una orden del Gobernador Civil de la provincia de Zaragoza, de realizar una relación de todos aquellos vecinos afectos al Movimiento Nacional, y otra de los no afectos, con el fin de que sean remitidas a su autoridad. También los rojos perdieron sus puestos de trabajo. Fueron los funcionarios municipales: Joaquín Losilla Gómez, Voz Pública; Felipe Castañer García, guardián de la cárcel de partido; Joaquín Turón Turón, enterrador en el cementerio católico municipal; José Muñoz Pérez, encargado de las aguas públicas; y Pascual Monzón Carrillo, caminero de la huerta.

Para acabar con este pequeño artículo, quiero reflejar una decisión tomada por el Ayuntamiento de Híjar, que puede servir de reflejo del espíritu que impregnaba la dictadura franquista. No tiene desperdicio. España era lo más parecido a un internado. Es el que sigue:

“El 2 de octubre de 1938 se facultó a los alguaciles, José Mª Lausaque y Luís Pérez, para que durante la misa de 12, tomasen nota de los individuos que no estuvieren respetuosos en la Iglesia y lo comunicasen a la Alcaldía para su correspondiente correctivo.”

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