VISTALEGRE II

¿Alguien medianamente sensato piensa que se puede gobernar algún día sin el concurso del PSOE?

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Vistalegre. Una historia española. En la calle Utebo (Aragón por azar presente), barrio obrero, Carabanchel, fue inaugurada como  Plaza de Toros un 15 de julio de 1908, todos la conocían como “la Chata”. En el cartel Bombita,  Machaquito y Gaona. Destruida durante la Guerra Civil fue reconstruida y vuelta a poner en funcionamiento el 18 de julio de 1947, propietario el famoso torero y  amante de Ava Gadner, Luis Miguel Domínguín, esa saga en la que hasta hubo un Domingo, comunista. En ese espacio, hoy ya muchas otras cosas, el pasado fin de semana tuvo lugar  la movida de PODEMOS. Seguro que muy pocos de los allí presentes  sabrán del rancio abolengo de tal espacio, donde por cierto sentaron plaza Alberti, Miguel Hernández, Pablo Ruiz (Picasso), José Bergamín e incluso Lister y Julián Besteiro.

Siempre se vuelve a la historia y Vistalegre acaba de ser el ámbito donde se ha celebrado un momento importante, el segundo,  puro siglo XXI, para el devenir de España, en un espacio menos taurino que en aquellos viejos tiempos.  Pura paradoja, porque lo acaecido olía a tragedia, una herida profunda a esa ilusión de ver a las gentes del 15M gobernado en España a plazo medio. Quienes en esos mismos momentos sentaban posaderas en la Caja Mágica se frotaban las manos.

En el envite estaban en juego dos planteamientos: el radical, que triunfó y planteaba más política en la calle,  un menor peso del trabajo institucional, el reforzamiento de las movilizaciones sociales y un tufillo claramente populista por una parte, y la transversalidad, el reforzamiento del juego institucional, la captación del voto socialista y de otras fuerzas por otra. En política se está para hacer, única manera de poder transformar la realidad. Y en un Estado democrático los mecanismos posibles para ello surgen desde el electorado y las Instituciones. Han ganado legítimamente las opciones de Pablo Iglesias e IU, sí, pero a costa de perder imagen de gobierno, dejando además libre el espacio de centroizquierda para el PSOE. Las bases de Podemos han puesto de relieve que están más a la izquierda que sus votantes reales y los que podrían llegar a serlo. ¿Alguien medianamente sensato piensa que se puede gobernar algún día sin el concurso del PSOE?

No obstante, y más que nunca, esos resultados que otorgaron un 60% a Iglesias, el 37% a Errejón y un exiguo 2% a los anticapitalistas exigen que, lejos de ser incompatibles, los dos proyectos se acoplen y generen un ámbito común de actuación. En los tiempos que corren la toma de los Palacios de Invierno es imposible, primero porque no hay palacios pero también porque el tiempo ha mejorado mucho. Todavía está pendiente un debate y análisis rigurosos sobre las dos últimas elecciones. ¿Por qué se perdieron un millón y pico de votos en Junio de 2016?

La única manera de vencer a la derecha pasa por establecer elementos de unidad en la Izquierda, pero ¿será posible hacerlo si previamente no existe unidad en Podemos y tenemos claro que unidad no significa eliminar la pluralidad? ¿Acaso no será necesario tener meridianamente claro que la unidad de la izquierda no es Izquierda Unida? Más que nunca, tendremos que luchar contra aquella idea de Platón que definía lo justo como lo útil para el más fuerte. Lo justo es volver a lo útil para los más, más allá de confrontaciones que solo desembocarán en la imposibilidad de evitar gobiernos de derechas.

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