Podemos, Vistalegre 2

Editorial

Hace ya algún tiempo que se celebró Vistalegre 2. Desde entonces, la corriente vencedora que lidera Pablo Iglesias se ha limitado a reorganizar el grupo parlamentario sustituyendo a los errejonistas por gentes afines. La actividad parlamentaria, empero, puro encefalograma plano, de suerte que nuevamente es el PSOE quien está siendo percibido por la ciudadanía como la única  oposición de izquierdas.  De puro evidente, acaso no habría que mencionar que un partido que asume las coordenadas democráticas y se presenta a elecciones generales tiene la actividad de participar en el juego parlamentario. Máxime si representa a millones de electores que han mostrado tanto en las urnas como en la calle una decidida voluntad de cambio. Al día de hoy, las tareas parlamentarias de Podemos pasan desapercibidas y su presencia en manifestaciones y reivindicaciones apenas se nota, miles y miles de inscritos desmotivados, miles y miles de votantes decepcionados por la deriva. Ya ha pasado algún tiempo, decíamos, y acaso la atonía actual se deba a al juego de componendas y maniobras en las que estaría teniendo papel fundamental IU. Es preciso retomar los valores primigenios, es imprescindible asumir esa idea de transversalidad que tan poco gusta a algunos. Y por supuesto, hay que retomar la calle y la presencia en los diferentes movimientos sociales.  Los círculos apenas funcionan, los inscritos únicamente parecen tener la misión de pulsar la tecla cuando así lo demanda la dirección, una dirección enrocada sobre sí misma y a un paso de convertirse en “casta”. Ejemplos como el de Aragón, donde un ubicuo Echenique hace y deshace en los pocos momentos que dedica a la organización, son más que representativos de una peligrosa deriva. ¿Cómo es posible que gobierne un partido en franca minoría cuyo presidente lo es gracias al apoyo de Podemos y al mismo tiempo no se arbitren formulaciones reales y posibles para aprobar los presupuestos de la Comunidad? Somos partidarios de un acuerdo PSOE/PODEMOS, única manera de avanzar hacia soluciones de izquierda en una Comunidad con numerosos y graves problemas. Mas no podemos aceptar esa ingobernabilidad a la que los caprichos de Echenique y su núcleo nos empuja. Así se está fraguando el triunfo de la derecha en los próximos comicios.  Si no hay presupuestos, por pura coherencia, habría que retirar el apoyo al gobierno de Javier Lambán, sin más. Inventarse razones que giran sobre las maldades de un consejero, Fernando Gimeno, es puro infantilismo. ¿No haría idéntica política su hipotético sustituto? Es la hora de hacer política de verdad o de dar paso a quienes puedan llevarla a cabo. Y conste, lo repetimos, que nuestro parecer es un acuerdo profundo para gobernar, lo que exigiría la entrada de dos o tres consejeros podemistas en el Gobierno.  Pero si no es así, habrá que poner en marcha otro tipo de soluciones, con todas sus consecuencias.

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