Operación Lezo

Por Margarita Barbáchano. Periodista y escritora

Estatua de Blas de Lezo que se alza en el exterior del castillo de San Felipe
Margarita Barbáchano
Margarita Barbáchano: Jefa de Redacción:

Al explotar la última o penúltima (nunca se sabe) organización criminal descabezada en el PP madrileño, la llamada Operación Lezo, por la Guardia Civil al arrestar y pillar con las manos en la masa al sinvergüenza de Ignacio Gonzalez en la maravillosa ciudad colombiana de Cartagena de Indias, me llamó la atención el nombre con el que ha sido bautizada: “Operación Lezo”. Me sonaba y me sonaba como algo familiar, pero tardé unos días en caer en la cuenta del por qué. Efectivamente, las fuerzas de seguridad del Estado tienen cultura y saben de historia. Con buena dosis de ironía han nombrado al operativo con el apellido del almirante español que organizó la defensa de Cartagena de Indias durante el asedio inglés en 1741, Blas de Lezo. Un héroe  que se dejó medio cuerpo en el empeño, una especie de Millán Astray pero con grandeza.

¡Claro!, me sonaba porque en mi última novela escribí del personaje con emoción literaria e histórica: “Como respuesta a los continuos ataques de los piratas ingleses, los españoles construyeron fuertes por toda la ciudad, que les salvarían de posteriores asaltos. En uno de sus repetidos asedios, los piratas ingleses se tuvieron que enfrentar a un curioso personaje, Blas de Lezo, un oficial español que ya había perdido un brazo, una pierna y un ojo en anteriores batallas, y aun así capitaneó la defensa de Cartagena y venció a los ingleses. Cuentan que con solo dos mil quinientos hombres poco adiestrados y mal equipados repelió a veinticinco mil soldados ingleses y a una flota de ciento ochenta seis buques. En la batalla perdió su otra pierna, y murió poco después. Hoy está considerado el salvador de Cartagena de Indias, y su estatua se alza en el exterior del castillo de San Felipe” (El Gran Hotel del Salto, Ediciones B, páginas 404/405).

Pues ya ven  ustedes como una mafia de inmorales ladrones del siglo XXI se han convertido en los piratas, en los malos de la película, que asedian con descaro las arcas públicas, y saquean las aguas del Canal Isabel II para lucrarse hasta el vómito, porque su ambición es ya enfermiza e insoportable. Esta mafia de los populares madrileños (da lo mismo valencianos, que murcianos o donde toque) tramaba la red familiar incluyendo a hermano, hermana, cuñado, esposa y hasta al padre anciano, con sonrisas y saludos al respetable público que al parecer les sigue jaleando, por listos. El asunto llega hasta el extremo de que el entonces presidente de la Comunidad de Madrid recién regresado de Cartagena de Indias con sus bolsas de saqueo a buen recaudo tuvo el cuajo de inaugurar un nuevo colegio en Madrid con el nombre de Blas de Lezo. Todo un gesto hacia el héroe español que defendió con honor y vida a su patria. Seguramente, González no tenía ni idea de quién fue Lezo, le soplaron el nombre y el tío fue a inaugurar un colegio sin hacer preguntas. Los gestos de los políticos corruptos son mecánicos e ignorantes.

Pero las sonrisas acabaron cuando un detective con cámara oculta grabó todos sus movimientos en Colombia. Él parece que ahora no sonríe. Lo malo es que Rajoy, sus ministros Catalá, Montoro, los siervos como el fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix, embarrados de mierda cada día más, incluida Esperanza Aguirre y otros/as que caerán siguen sonriendo como si aquí no pasara nada. Ya no tenemos héroes, solo villanos. ¡Qué país!

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2 Comments

  1. Es evidente que España está en un sunami de consecuencias imprevisibles, si no fuera porque la justicia está secuestrada en donde un caso así en USA ya le habrían montado un “impeachment” a Rajoy y en Europa en el minuto uno de transcender la noticia acompañada de grabaciones, etc, Catala, Zoido, Nieto, Maza y Moix habrían tenido que dimitir, detenidos e interrogados, cuanto menos estos últimos acusados de obstrucción a la justicia.

    Y es que este sunami es mucho más que eso, cuando se empiece a relacionar Odebrecht, con Elbit Systems y Mercasa Incatema con el tráfico de armas en Angola y Brasil entre otras cosas, que el gobierno español no se puede permitir ¿será este el motivo del viaje a Brasil de Rajoy?. paralizar, bloquear cualquier comisión rogatoria y no olvidemos entre “primos” anda el juego los dos presidentes inmersos en sus respectivos países en casos de corrupción que afectan a ambos presidentes y respectivos gobiernos.

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