Reflexiones sobre el tranvía. Por Javier Jiménez Olmos

Firmas de opinión

Javier Jimenez Olmos
Javier Jimenez Olmos, Doctor en “Paz y Seguridad Internacional” por la UNED. Miembro del Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza.

Esta semana en el Ayuntamiento de la Ciudad de Zaragoza se ha tomado la decisión de suspender el estudio de la segunda línea del tranvía. He seguido con mucho interés el desarrollo del proyecto de la línea 1 de dicho tranvía, así como su construcción y puesta en funcionamiento. Es por eso que me atrevo a emitir una opinión al respecto del posible proyecto de la línea 2.

A la hora de planificar una gran obra pública, como es esta del tranvía, se deberían de tener en cuenta para empezar:

1º) Si es necesaria

2º) Si se puede afrontar económicamente

3º) Si se puede mantener adecuadamente

Ya sé que algunos dirán que los servicios públicos no necesariamente deben ser rentables. Estoy de acuerdo, por eso, si tenemos que empeñarnos de nuevo como hemos hecho con la Expo o el tranvía, vamos a hacerlo para construir residencias de ancianos, colegios, hospitales u otras obras sociales más prioritarias

Al debatir sobre estos asuntos, es posible que entremos en la polémica sectaria y partidista y, por tanto, se activará el juego de las emociones que caracteriza la vida política española. Esto de “tranvía sí o no” se ha convertido en arma arrojadiza contra los adversarios políticos. No se atienden a razones técnicas, medioambientales, económicas o de movilidad.

Y es curioso esta actitud, porque el tranvía ha sido puesto en funcionamiento, con mayor o menor acierto, en otras ciudades españolas donde gobernaban los de signo opuesto a los que lo hacían aquí cuando se planificó y construyó la línea 1 durante las legislaturas anteriores; y en esas mismas ciudades, los del mismo signo político que aquí lo defendían entusiasmados allí lo criticaban con la misma intensidad (véase los ejemplos de Sevilla, Murcia o Jaén)

Mal asunto esto de polarizar las opiniones según la afinidad política y no atender a las opiniones documentadas y argumentadas de profesionales independientes, y al estudio serio de la viabilidad económica que tanto repercutirá en el futuro de la ciudad y en los bolsillos de los contribuyentes.

Mala cosa no aprender de los errores del pasado, me refiero a los cometidos durante la construcción de la línea 1. Y mala práctica no investigarlos y pedir responsabilidades si las hubiere. Sí, es necesario pedir responsabilidades. En este país son muchos los altos cargos políticos “emocionados” con tanta inauguración para salir en la foto. Muchas de esas ostentosas inauguraciones han mostrado su inutilidad (no digo que sea el caso del tranvía, aunque alguno de los inauguradores solo se haya subido en este medio el día de la inauguración) y han causado quebrantos económicos, que pagamos todos los contribuyentes. Eso, por no sospechar del demasiado  “interés” por hacer alguna de esas obras.

No sabemos cuánto ha costado la línea 1, ni si es rentable. Hay oscurantismo. La actual Corporación pedía transparencia durante su periodo electoral y prometía investigar a fondo las cuentas del tranvía. ¿Sigue en pié la promesa? Conviene recordar, que alguno de los partidos que componen la coalición, que gobierna actualmente el Ayuntamiento de Zaragoza,  votó en contra de una comisión de investigación para aclarar presuntas irregularidades durante la legislatura anterior.

Hay que exigir responsabilidades. Son hechos objetivos las deficiencias causadas por las obras  tramos de la línea 1 (“daños colaterales”). Por citar algún ejemplo, se ocultaron dos informes sobre la peligrosidad de caída de algunos árboles en el sector Gran Vía-Fernando el  Católico. Finalmente, durante la actual legislatura salieron a la luz. Para evitar riesgos han sido talados con el consiguiente impacto ambiental para la zona. Pese que se han replantado otros el aspecto es desolador en alguna zona del recorrido comparado con la frondosidad anterior.

Pocos años después de la inauguración hay evidente deterioro en la jardinería, han desaparecido las fuentes de agua potable; y hasta hundimiento de las vías en algunos cruces que producen ruidos insoportables para los vecinos, como consecuencia del paso de los vehículo por encima de esos desniveles. Eso por no hablar de las incómodas aglomeraciones que se producen en horas punta o cuando se interrumpe el servicio temporalmente por alguna incidencia (cosa que sucede no pocas veces)

Estoy de acuerdo con que sobran coches en la ciudad, pero, ¿no hay otra solución que la de construir otro tranvía por el centro de la ciudad? ¿Es necesario molestar a los ciudadanos con otra insoportable obra que afecta al normal funcionamiento de su vida? ¿Es necesario hipotecar a esta ciudad con una deuda mayor de la que ya tiene? ¿No hay otras soluciones?

Por ejemplo: autobuses ecológicos, son más flexibles, permiten más líneas. Sí, autobuses con prioridad  semafórica, como el tranvía, con un carril exclusivo, como el tranvía; haría falta muy poca obra, y por tanto, menos dinero. (Aquí puede que ya aparezca la discusión partidista porque esta era una propuesta del partido conservador en la oposición, pero, ¿por eso hay que desecharla, no merece la pena estudiarla?)

Los responsables municipales tienen que ser valientes y peatonalizar más calles, construir carriles bici seguros, que no entren en conflicto con peatones o circulación general. En muchas ciudades europeas, avanzadas y democráticas (gobernadas por conservadores o progresistas), se ha reducido el límite de velocidad a 30 kms/h (disminuye la polución, el ruido y el número de accidentes). También, en estas ciudades, se ha limitado la circulación a residentes y servicios públicos ¿Por qué no aquí?

En cualquier caso, cuando se retome este asunto del tranvía que se haga con un plan de movilidad adecuado para las necesidades actuales de la ciudad, un plan razonado realizado por especialistas, consensuado políticamente y aprobado por la ciudadanía. Un plan al servicio de las necesidades de los ciudadanos y  no de intereses partidistas o de otro tipo.

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2 Comments

  1. Lo que si sabemos es que este año el ayuntamiento pagará al “tranvía” sobre unos tres cientos mil pico de € por no uso de usuarios. Pues quizás convendría hacer tarjetas gratuitas al menos a estudiantes los no usos por falta de afluencia, ya que se pagan se aprovechen.

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