Aragón y Cataluña

por Antonio Domínguez

Antonio Dominguez, Profesor de Universidad

El director de Patrimonio Artístico y Cultural de la Generalidad de Cataluña de hace unos años, Jordi Bonet, se ha pasado un pelín, acaso pensando únicamente en los cabellos de Carlos Puigdemont y el feeling que despiertan sus movimientos camino de la nada. Pagado de si mismo y de la prepotencia que caracteriza a quienes se sienten más que cualquier otro, acaba de decir, tan pancho él, que “Aragón no sería nada si no hubiera sido por Cataluña”, todo ello porque los bienes artísticos expoliados en su día al aragonés Monasterio de Sijena (monjas y dineros mediante) han vuelto al lugar de donde nunca deberían de haber salido.

Bueno. No se trata ahora y aquí de traer a colación los sesudos trabajos de profesores como José Luís Corral o Guillermo Fatás, por citar a algunos de los estudiosos que tanto y tanto han puesto de relieve los vericuetos históricos de la vieja Corona de Aragón y el Condado de Barcelona. Simplemente se trata de decir que nada hubiera sido Cataluña sin la Corona de Aragón.

Territorios fronterizos, aragoneses y catalanes de hace siglos estuvieron juntos en no pocas aventuras, en ocasiones venturosas y en muchas más erradas, los unos y los otros sometidos a los dictados del poder y el dinero. En Cataluña se hablaba la lengua común hispana y en no pocos lugares aragoneses la bella lengua catalana. Sin problemas, todo lo contrario. Don Quijote, camino de Cataluña, lo hizo pasando y durmiendo en Aragón. Joanot Martorell, cuya hermana, por cierto, estuvo casada con Ausiàs March, en su Tirant lo Blanch, novela que Cervantes salva de la quema de novelas de caballerías que hacen en casa de Alonso Quijano el cura y el barbero, fue escrita en valenciano (bueno, si quieren digan en catalán), y suena y canta el marco de aquella Corona de Aragón que tanto cuestionan algunos.

Cataluña, tanto en los tiempos de la Corona de Aragón, como en siglos posteriores, ha sido deudora de múltiples influencias y sinergias varias generadas por otros territorios hispanos. Nadie, con un mínimo sentido común puede negar el peso ejercido, entre otros, por Aragón. Sin el poso aragonés Cataluña no sería hoy lo que ha llegado a ser. Todavía pueden acudir a ver la exposición “Dicen que hay tierras al este”, en la Diputación Provincial de Zaragoza y comprobar el peso aragonés en las tierras vecinas que hoy conforman Cataluña. Seguro que comprenderán los dislates tan alegremente pronunciados por Jordi Bonet.

 

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