Sí a Santisteve

Ayuntamiento de Zaragoza

Carlos Pérez y el papelón del PSOE

Los diferentes grupos municipales que conforman el actual Ayuntamiento de Zaragoza se han puesto de acuerdo para reprobar al alcalde de ZeC (Zaragoza en Común), Pedro Santisteve. Y no es pecata minuta tal acuerdo, “una reprobación”, cuando lo que deberían presentar, si es que las razones que aducen son de peso, es una moción de censura.

Hoy, incluso quienes mantenemos divergencias con algunos de los comportamientos y decisiones del actual equipo municipal del gobierno tenemos la obligación de ponernos a su lado y denunciar el golpismo real, que no es otro que el de los poderes fácticos varios, tanto económicos como empresariales o mediáticos.

¿Pueden quienes tienen la obligación de conocer las leyes y normas que pautan y basan el buen funcionamiento de la cotidianeidad en todos sus ámbitos olvidar que se ha aprobado una Ley de Capitalidad que contempla como legítimas las medidas adoptadas por el alcalde Santisteve? ¿Acaso desconocen, (y es muy grave en el  caso de esos ediles que llevan años y más años en  el machito, con sus buenos sueldos y haciendo tiempo para la jubilación, pues volver a sus singulares puestos de trabajo les resultaría ominoso) que una cosa es el Pleno Municipal, encargado de la política propiamente dicha, de aprobar los presupuestos, debatir y dirimir, etc., y otra muy distinta las instancias de gestión municipal, las sociedades municipales, los patronatos…, espacios imprescindibles para que la ciudad funcione.

La oposición municipal, en singular batiburrillo que a buen seguro muchos de sus electores no comprenden, puede embarullar, hablar y tratar de llevar el agua a su particular molino en los Plenos y comisiones varias, pero en ningún caso puede ni debe poner chinitas a las instancias y negociados que tienen la función de gestionar la ciudad. A lo que se ve, en consonancia con quienes piensan que la ciudad y sus negocios son cosa propia, que los ciudadanos están para sus exclusivos intereses, esa oposición de opereta trata de colapsar con alevosía el día a día municipal, incapaces de presentar, si tanto y tan mal funciona el Ayuntamiento, una moción de censura que ponga las cosas en el sitio que los diversos intereses tratan de recuperar.  De nada sirve la reducción de la deuda, o el firme posicionamiento frente a los desmanes de sociedades como Ecociudad y esas depuradoras hoy problemáticas (la de la Almozara y las toallitas sirve como ejemplo). O el intento de imponer luz y taquígrafos en las diferentes instancias.

El PP, sin duda, está en su legítimo derecho para pedir una moción de censura y hasta cuenta con un buen candidato, Jorge Azcón. Desde el primer momento ha estado al servicio de sus votantes y de los poderes fácticos, protestando contra todo lo divino y humano, pues desde el primer día ZeC ha sido la bicha a aniquilar.

Cosa diferente e incomprensible es la actitud del PSOE, esa formación que municipalmente liderada en tiempos pasados por Ramón Sainz de Varanda o Juan Alberto Belloch, tanto y tan bien llevaron a cabo políticas de fuste para la ciudad y la ciudadanía. Reducido a una triste expresión, el PSOE de ahora mismo tiene como portavoz y al parecer máximo dirigente a Carlos Pérez Anadón, experto en manejar aparatos y detentar distintos cargos políticos, salvo la ansiada e imposible alcaldía de Zaragoza, desde la intemerata. Si ZeC gobierna es porque algo tuvo que ver él y su grupo en ello. Sus razone tendrá, pero es este señor y quienes con él andan, el gran responsable de la actual situación y de la incoherencia socialista. Su oposición a la operación Pontoneros, sus chinitas en los viejos depósitos de agua, su apoyo a la sorprendente donación al Real Zaragoza de 800.000 euros, etc… resultan posturas más que llamativas, algo que la militancia y el electorado socialistas deberían analizar y valorar. Los votos huyen, y por algo será. Por coherencia, si el señor Pérez Anadón considera que el actual equipo de gobierno es una calamidad para los intereses de los zaragozanos debería auspiciar una moción de censura para “volver al buen camino” Su parte de culpa tiene al haber votado a Santisteve. Duro cometido el suyo, pues solamente podría ser instrumento, salvo una entrega a los populares que desde Ferraz y Ejea no se permitiría. O tal vez debería asumir su realidad y tratar de finalizar el actual mandato, olvidarse del Ayuntamiento zaragozano e ir pensando en su futuro.

Hoy, en Zaragoza, desde posiciones de izquierda, solo cabe apoyar a Pedro Santisteve y su equipo, más allá de errores, graves, que tienen que enmendar. Queda tiempo y en ese tiempo acaso CHA tenga que reflexionar. Movimientos hay, y muchos, y mucha gente esperando señales para el futuro, porque si no, las cartas están echadas y el Ayuntamiento de Zaragoza volverá a ser feudo de la derecha. Más de uno tendrá que oírse sus responsabilidades en ello.

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