Malvenido a la república virtual

Cataluña

La señora Colaú y el señor Torrent hicieron el primer feo, gesto que nada ha gustado a quienes están al frente de la MWC.

La viñeta que firma Peridis en el diario EL PAIS es tremendamente ilustrativa. Una pancarta sostenida por el saltimbanqui Puigdemont, con una pierna apoyada sobre la cabeza de la alcaldesa Ada Colaú y entre bambalinas el pardillo presidente del Parlamento Roger Torrent, “Majestad, malvenido a la República virtual de si te he visto no me acuerdo”, lo dice casi todo. Actualmente, en Cataluña, la política se ha convertido en una astracanada digna de los mejores cabarés.

El asunto se las trae. Con el concurso del Gobierno de España, de la Generalidad catalana y el Ayuntamiento de Barcelona, el domingo 25 de febrero se iniciaban los actos protocolarios previos a la inauguración de la más importante feria del mundo en el campo de las telecomunicaciones, la MWC (Mobile World Congrees, y ya perdonarán que no aparezca escrito en catalán) que, más allá del propio congreso tiene una presencia permanente en la capital catalana. Tal encuentro genera nada menos que 465 millones de euros y da trabajo a 13.000 personas en empleos directos. Este evento firmó un convenio para que la sede del mismo se ubicara en Barcelona hasta 2023, lo que no ha obstado para que John Hoffman, su consejero delegado, haya exigido que “haya estabilidad” para que pueda continuar celebrándose tal como se acordó en el convenio firmado.

¿No parece normal que el jefe del Estado, hoy por hoy el Rey Felipe VI acuda al acto para darle el realce que merece?

Absolutamente fuera de la realidad y sin considerar las consecuencias que su actitud puede tener para el futuro, que redundarían en contra de los intereses de los trabajadores y la economía catalanas, la señora Colaú y el señor Torrent hicieron el primer feo, gesto que nada ha gustado a quienes están al frente de la MWC. Pero es que además ¿no representa el señor Torrent a todos los catalanes y la señora Colaú a todos los barceloneses? ¿O no es así? Como representantes de la pluralidad y de los intereses del común deben atenerse a unas reglas de educación y protocolo que nada parecen importarles. Mal ejercen así sus responsabilidades. Como ciudadanos individuales, con sus ideas y estrategias propias de las formaciones a las que pertenecen pueden hablar, opinar y actuar como mejor les venga en gana, pero no en actos protocolarios de eventos que contribuyen al desarrollo del “país” y a los intereses de la ciudadanía que dicen representar.

Otros momentos y otros espacios hay para manifestar su desacuerdo con la Monarquía, con los posicionamientos del Rey Felipe ante el carajal catalán, sus quejas para con una Justica que solo hace aplicar la Ley (guste o no, sea justa o necesita modificarse). En todo caso, con sus paletos y  destalentados comportamientos van a termina haciendo buena a la Monarquía porque a ojos de la ciudadanía, ya también de muchos catalanes,  su “ República virtual” se parece  más a una charlotada que a una forma de iguales que luchan por la igualdad, el progreso y la libertad.

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