Trump en su línea dura: subida de aranceles y destitución del Secretario de Estado

por Javier Jiménez Olmos

Trump expone la firma de aranceles al acero y aluminio
Javier Jiménez Olmos
Javier Jiménez Olmos, Doctor en “Paz y Seguridad Internacional” por la UNED.
Miembro del Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza.

Desde 1945 las prioridades de los presidentes norteamericanos han sido el desarrollo económico a través del comercio interior y exterior, y la seguridad nacional entendida como preservación de sus valores tradicionales, de sus fronteras y de sus intereses económicos y estratégicos en cualquier parte del mundo, así como la defensa de sus aliados a través de alianzas militares como la OTAN. Con el actual presidente, Donald Trump, estas prioridades parecen estar variando.

Las medidas proteccionistas del señor Trump para su producción interior y las dudas sobre las tradicionales alianzas militares con europeos, japoneses y surcoreanos, hacen pensar que la política exterior norteamericana está cambiando su rumbo. Algunas de estas señales de cambio se han visto reflejadas en decisiones recientes del presidente estadounidense.

La primera decisión, ya advertida durante su campaña electoral, se ha puesto en marcha, se trata de la subida de los aranceles al acero y aluminio en unos porcentajes del 25 y 10 por ciento respectivamente. La medida la ha justificado como vital para la seguridad la seguridad nacional y para la creación de puestos de trabajo.La segunda decisión reciente ha sido la destitución de Rex Tillerson, Secretario de Estado hasta su cese. Tillerson era considerado como una persona moderada, partidaria del diálogo y la negociación en conflictos externos como el de Corea del Norte, Irán, Oriente Medio y Rusia.

La decisión del incremento arancelario es muy contestada dentro y fuera de los Estados Unidos. En su argumentación para la subida, Trump asegura que la industria pesada norteamericana y, por consiguiente, la producción de armamento tiene que estar en manos de las industrias propias de su país. Sin embargo, ha excluido de esos aranceles, por el momento, a algunos de sus principales exportadores de esos materiales a Estados Unidos, que no son otros que Canadá y México.

Uno de los principales competidores económicos y militares con Estados Unidos es China. Sin embargo, a China sólo importa menos del 3% del total de las importaciones de acero y aluminio, lo que quiere decir que la economía y la seguridad se ven poco afectadas por China en cuanto a las importaciones de los citados materiales se refiere. Además, los detractores de los aranceles, establecen que, si bien los productores de estos metales se verán beneficiados, no será así con los sectores dependientes del ramo.

El argumento de la oposición a los aranceles se justifica en que las empresas dependientes de la producción de acero y aluminio aumentarán sus costes de producción, al ser más caras las materias primas. Eso afectará a las empresas de automoción, aeroespacial y de maquinaria pesada principalmente. Por tanto, los trabajadores de estas industrias verán reducidos sus salarios con bastante probabilidad. Hay que considerar que las industrias de producción de acero y aluminio crean unos 33.000 empleos, mientras que las dependientes tienen unos 180.000 trabajadores.

La guerra de los aranceles parece haber comenzado porque la Unión Europea anuncia medidas similares contra Estados Unidos caso de verse afectada por la subida anunciada por Washington. En cuanto a China, el presidente Trump no parece ser consciente de la dependencia económica con ese país; la deuda contraída China alcanza la cifra de 500 billones de dólares, por lo que en una posible guerra arancelaria Estados Unidos puede tener poco que ganar.

Volviendo a al segundo argumento del endurecimiento de la política exterior, y que enlaza con el primero, Trump ha buscado para la Secretaría de Estado a una persona que crea firmemente en su ideario, que no es otro que de volver al liderazgo mundial, que su país ha perdido en los últimos tiempos, que según su particular visión. Para ese objetivo Trump ha declarado que si es preciso se enfrentará a sus enemigos y revisará las alianzas actuales.

La subida de los aranceles, el nombramiento de Mike Pompeo como Secretario de Estado, así como otras medidas relacionadas con la inmigración (la construcción del muro con México) también hay que analizarlas en clave interna. Hay que tener en cuenta que en noviembre hay elecciones al Senado y la Cámara de Representantes, así como para 39 gobernadores en diferentes Estados. Es decir, Trump está ofreciendo productos para que consuman el ala más conservadora de sus votantes.

Publicado en mi blog Paz y Seguridad Internacional

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