Me siento orgulloso de ser persona (sobre patriotismos y nacionalismos)

por Javier Jiménez Olmos

Me siento orgulloso de ser persona
Javier Jiménez Olmos
Javier Jiménez Olmos, Doctor en “Paz y Seguridad Internacional” por la UNED.
Miembro del Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza.

Me siento orgulloso de ser persona, una persona que no pudo elegir donde nacer, porque es algo que la naturaleza y las circunstancias imponen. He vivido en muchos lugares de España y también fuera de ella. He conocido gentes de todas las razas, religiones y he convivido con ellas,  y he procurado comprenderlas y quererlas.

Lo siento, que me disculpen los que tienen fuertes sentimientos nacionalistas o patrióticos  exclusivos, pero no los comparto y me cuesta entenderlos cuando esos sentimientos se transforman en excluyentes, insolidarios o xenófobos. Para mí  no existe otra nación que la de los seres humanos, la de nuestro planeta vivo y bello. No existe otra patria que la que representan las personas, sean de donde sean, cualquiera que sea el color de su piel o el origen de su ADN.

Ya sé que algunos se me calificarán de “buenista” por expresarme de esta manera tan poco nacionalista y apátrida, pero en estos tiempos de tanta polarización nacionalista patriótica prefiero mantenerme al margen, y prefiero practicar el “buenismo” que inclinarme por la discordia y la descalificación continua. Prefiero el respeto a la violencia verbal y cultural.

Mi concepto de patria es muy reduccionista, lo llevo conmigo con los recuerdos de infancia que nunca olvidaré. Lo encuentro en mis amigos, en todos los lugares donde he sido feliz (en casi todos). No es una bandera única. No es una norma escrita, no es ninguna ley ni, por supuesto, ningún dogma. Es un poema. Sí, un poema del alma, de los buenos sentimientos, del corazón, no de las tripas.

No obstante, me emociono con la música, las costumbres, las tradiciones, la literatura, la pintura y las fiestas de tantos lugares en los que he vivido. Llevo a mi pequeño mar (el Mar Menor, donde nací) siempre en mi corazón; siento en mi alma el himno de España (el país del que formo parte), como la jota aragonesa (dónde ahora vivo) y por eso entiendo que todos los seres humanos tengamos esos mismos sentimientos en todas las  partes del mundo. Lo que no llego a comprender es la exclusión y la falta de respeto a lo que sienten otras personas (por eso no apruebo que se piten los himnos de “otros”, ni tan siquiera en el fútbol).

Me gusta aprender otros idiomas, como medio para introducirme en las diferentes culturas y comunicarme con las personas que a  ellas pertenecen. Pero no me gustan las imposiciones para aprenderlas, ni los desprecios por no poder hablar esas otras lenguas.

Me gusta la gente integradora, humilde, respetuosa, tolerante, amable, educada, solidaria…Me gustan las buenas personas.

Me siento orgulloso de ser persona, de intentar ser una buena persona, que no siempre se consigue. De creer todavía en que la paz es posible y de que todos los conflictos se pueden resolver siempre que haya personas que sean buenas personas.

Publicado en mi blog Paz y Seguridad Internacional

Únete a nuestro Telegram

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.