En la perplejidad de los tiempos políticos

por Manuel Delgado

En la perplejidad de los tiempos políticos
Manuel Delgado
Manuel Delgado, Profesor de Instituto

Tiempos de esperanza en la vida, otra vez la complejidad; no pude haber un “contraRajoyviviamosmejor”; son tiempos políticos, tiempos de convivencia para muchos y de “conllevancia” con otros.

Proclamaba Cristina Monge en InfoLibre: “Queda espacio para la política” Que viene a ser:  ¡Vuelve la política! Y, paradójicamente, esa sociedad en la que junto a su desánimo manifestaba alejamiento de la política, esa misma sociedad ha vivido diez días pendiente de lo que pasaba en el Congreso.  En sus cabezas me da que cada quién inquieto por “lo suyo” de muchas gentes: ¿tendré un salario decente, quedará el precariado como una figura histórica de la que olvidarnos, podremos manifestarnos, hablar, escribir, rapear, cantar, sin que nos persiga una ley tan injusta como las de los recortes, valdrá nuestra palabra frente a la de un agente del orden que abuse de su condición? ¿dejaremos atrás eso que llaman fiesta nacional, de verdad cumplirá España con las responsabilidades de sostenibilidad ambiental? ¿lo de la ausencia de cristos y testamentos viejos en actos de Estado será un comienzo de algo o se quedará en mero gesto accidental? ¿Y las fosas en las cunetas, y los memoriales a franco y a sus secuaces, y lo robado por quienes se aprovecharon de lo público con las diferentes tramas corruptas?

Pues sí, el mero hecho de retirar del centro de la escena a M. Rajoy ha avivado todas las preguntas, ¡claro que con escepticismo! Y no sólo por la precariedad del nuevo gobierno, sino porque en cuarenta años hemos tenido muchas ocasiones para el desánimo. Solo que, en esta ocasión, hay un actor nuevo capaz de dar juego para que otro ocupe el centro del tablero; sí, seguro que lo han adivinado: Podemos no ha olvidado que nació para salir al paso de las necesidades sociales más urgentes. Frente ellos las fuerzas oscuras, los representantes del señoritismo rancio de España amordazaron a unos y promovieron a los peores como voceros y agentes del NO y NO.  Y ahora le toca al mejor Podemos, a ese Podemos que nos sacó de inercias y nos arrancó un SÍ, SE PUEDE emocionante para pelear por la sanidad y la educación, las pensiones, por los derechos de las mujeres, por un trabajo que no nos empobrezca, por sacar de las instituciones a los corruptos. Ese Podemos, digo, tiene que estar desde las instituciones y desde la calle apalancando las pocas cosas que puedan hacerse (y, entre paréntesis, la república no se proclama, se construye cada día con el sentido de la responsabilidad ciudadana; ahora, pienso, es la hora de que las personas tengan claro que sin cada una de ellas nada es posible).

Me parece que, desde ya, Podemos tiene que salir de esa perplejidad pasmada que mostraba en su cara Iglesias en Los desayunos de TVE o Montero en su comparecencia como portavoz: y todo porque a pesar de su juego impecable en los días de la crisis, no habrá carteras para el partido. La respuesta estaba en sus palabras, pero sus gestos estaban todavía en un tiempo anterior. Así que ánimo Podemos, que nos jugamos mucho y hay que asegurar que lo que parecía muy lejano sea firme cuanto antes.

En Aragón sí parece que Podemos, con Nacho Escartín y sus equipos, estén a la altura del momento, aunque no podemos predecir si conseguirán sacar a Lambán de su ensimismamiento, de su amarrar territorio electoral y recursos para políticas viejas y viejas contratas. Ese sí que no se ha enterado de que queda espacio para la política ni tampoco de que su actuación del NO a cualquier precio no sólo no es la mejor para Aragón, sino posiblemente ni siquiera para su partido muy controlado pero cada vez más exiguo: ¿de verdad piensa que puede recoger el entusiasmo de quienes en esta tierra se enamoran de Pedro Sanchez? De entrada, parece que la cosa no vaya con él.  Como un viejo administrador de la finca, piensa que la finca es suya. ¡Menuda tarea para el equipo de Podemos!: levantar semejante tapón, arrumbar el cacicato, sanear las cuentas sin acosar a las gentes con impuestos demenciados (y el ICA lo es, y mucho), ayudar a que lo que hay del PSOE progresista en Aragón salga de los agujeros en que los ha colocado el capo di capi, este aragonés de una turulandia casposa que, para parecer moderno busca emparejarse con los nuevoviejos de Cs.

Otros trabajos quedan por aquí no menos difíciles para los que Podemos de Aragón es imprescindible. Ganar, desde el municipalismo, muchos ayuntamientos y, sobre todo, que se mantenga y amplíe la labor iniciada por ZeC en el de Zaragoza. Vale que podía haberse hecho más, y no vale echar toda la responsabilidad a ese PSOE casposo de Anadón el lambanoso y su grupo municipal, aunque tenerla tienen y mucha; ¿se gustan los del PSOE zaragozano viéndose en la foto cada día con Azcón, sonriéndose uno a otro por la bellaquería que acaban de hacer?  Por eso mismo, por lo que significan de viejuno los de la oposición al Gobierno de la ciudad, Podemos tiene que saber moverse en ZeC y sacar el municipalismo zaragozano de su localismo y sus mil y dos mil horas de farragoso empantanamiento para seleccionar a cada aspirante a ocupar una responsabilidad en sus órganos. Aquellos “independientes” que tan bien se entendían con Izquierda Unida, ahora, ante la previsión de que Podemos también va a participar como agente políticamente involucrado, han hecho una clara alianza con los sectores menos partidistas del movimiento feminista y levantan una Plataforma. Con ella se colocan en el centro del tablero. Veámoslo de otro modo: La propuesta municipalista de Podemos, expresada en el manifiesto fundacional de ZeC (que, no olvidemos, fue obra de media docena de inscritos en Podemos como Amparo, Guillermo, Alfonso, etc.), esa propuesta, ese manifiesto, es ahora usado como baluarte del municipalismo frente a las injerencias políticas ¿? Bien jugado, que diría el espectador del partido. Ahí las gentes de Podemos tienen que trabajar fino para ser como son: tan municipalistas como cualquier otra y tan necesitados de política municipal abierta a la ciudadanía, a esa ciudadanía que tiene muy poco de izquierdista o de radical y muchas aspiraciones a vivir mejor, y que se merece un Gobierno de la ciudad que cuide por ella y le proporcione medios para cuidarse. Y eso, además, sin Guillermo en la cancha de juego, (ahora en el banquillo por el penoso funcionamiento interno de ZeC). Pero hay equipo en Podemos de Zaragoza para sacarle a Zaragoza en Común lo mejor que tiene -la misma creación de la plataforma2019 es prueba de ello- y apoyar municipalismo feminista desde todos los rincones de la ciudad.

Tiempos de esperanza en la vida, otra vez la complejidad; no pude haber un “contraRajoyviviamosmejor”; son tiempos de política, tiempos de convivencia para muchos y de “conllevancia” con otros. Y, pienso, todas las personas decentes -y somos casi todas- estamos convocadas a la actuación política (que, no olvidemos, o es de negociación pública o no es política).

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