Comentario de tertulianos sobre másteres y aviones

por Javier Jiménez Olmos

Comentario de tertulianos sobre másteres y aviones
Javier Jiménez Olmos
Javier Jiménez Olmos, Doctor en “Paz y Seguridad Internacional” por la UNED.
Miembro del Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza.

El lunes 23 de julio de este año, viendo un programa de información política en una cadena de de televisión de difusión en todo el territorio estatal, escuche un comentario de uno de los tertulianos haciendo alusión al asunto del máster del presidente del PP, señor Casado, y al uso de un avión de Estado por parte del Presidente del Gobierno de España, señor Sánchez. No voy a juzgar ninguno de los dos casos, no es el motivo de este escrito. Ya se aclararán ambos casos y se determinará si existen irregularidades y se deben exigir responsabilidades políticas o de otro tipo.

Mi reflexión va sobre las palabras de ese tertuliano. Argumentaba, este buen señor, que el caso del uso de un avión estatal para uso privado era incomparablemente más grave que el del máster (siempre suponiendo que ambos casos fueran irregulares) porque, según el tertuliano, el uso de ese avión costaba dinero al contribuyente y el presunto máster fraudulento no.

No voy a excusar en absoluto el uso de medios públicos para asuntos lúdicos o privados, si es que fuera el caso, ni entrar en comparaciones de lo que es más o menos grave, pero el argumento económico de este periodista para comparar ambos casos me llega al alma y me hace reflexionar sobre la importancia que, todavía, se conceden a las titulaciones académicas por parte de determinadas personas en este país.

Una titulación académica es muy seria que, generalmente, se consigue con mucho y esfuerzo intelectual y económico. Un esfuerzo intelectual personal que no es cuantificable económicamente, aunque si se puede cuantificar el coste económico para familias y contribuyentes el sostenimiento de del sistema educativo. Por eso, el que obtiene un título académico o cualquier otro de una manera irregular o fraudulenta, no sólo se engaña a sí mismo sino a toda la sociedad.

Los argumentos, como el relatado, son el fruto de la ignorancia y subdesarrollo cultural. Es justificar a los que copian en los exámenes, a los que plagian obras de otros, a los que sin esfuerzo, valiéndose de artimañas consiguen títulos académicos u otras prebendas porque, según este periodista tertuliano, no cuestan dinero al contribuyente.

Pobre argumento, triste argumento para defender una causa y penalizar otra. Síntoma de fanatismo político, que en boca de comunicadores sociales resulta alarmantemente peligroso.

Javier Jiménez Olmos

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