El cambio climático, una amenaza real que requiere solución global

por Javier Jiménez Olmos

El cambio climático, una amenaza real que requiere solución global
Javier Jiménez Olmos
Javier Jiménez Olmos, Doctor en “Paz y Seguridad Internacional” por la UNED. Miembro del Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza.

Acaba de finalizar el periodo electoral en España. Mucha campaña, mucha promesa y mucho ruido mediático. Ahora llega la hora de la verdad, hay que pasar a la acción.

El mundo se enfrenta a una amenaza global que requieres soluciones globales. Pero también hay que comenzar a trabajar desde los municipios, comunidades autónomas y el Estado. Tenemos un enfermo debido al cambio climático, cuya gravedad avanza cada día, es nuestra casa, es la Tierra.

Aún estamos a tiempo para modificar el cambio climático. Por tanto, los nuevos dirigentes políticos deben ser los impulsores de medidas que contribuyan a no deteriorar más nuestro planeta. Ahora que tanto se habla de pactos en España, ¡ojalá se pongan de acuerdo para proponer iniciativas que contribuyan a frenar el cambio climático!

El cambio climático ha sido un proceso natural durante millones de años en la Tierra, sin embargo, en los últimos decenios estamos asistiendo a una evolución acelerada de ese cambio climático como consecuencia de la actividad humana.

La comunidad científica especializada en este fenómeno del cambio climático sostiene que nos encontramos en la época del antropoceno, es decir, el periodo de tiempo en el que la actividad humana afecta al ecosistema, con el consiguiente riesgo para la vida en la Tierra tal y como ahora la conocemos.

Existe una probabilidad de que la temperatura del planeta aumente en dos o tres grados, en un futuro no lejano, de continuar con el actual sistema de explotación y consumo de combustibles fósiles. Las consecuencias de este incremento de temperatura serán catastróficas para la humanidad y para la vida en este planeta.

El ecosistema entero se verá afectado, lo que repercutirá en la agricultura y la economía. Millones de personas se verán obligadas a desplazarse a lugares donde haya agua y condiciones meteorológicas más benignas. Aparecerán nuevos conflictos en la lucha por el agua y las tierras fértiles, y se agravarán los ya existentes.

El Banco Mundial estima que como consecuencia del cambio climático 86 millones de personas de África Subsahariana emigrarán a otros lugares en un futuro próximo. En 2014 ya había 19 millones de desplazados en todo el mundo como consecuencia de desastres naturales como inundaciones.

El mundo se dirige hacia un suicidio colectivo provocado por una economía basada en la extracción y consumo de los combustibles fósiles. Un capitalismo salvaje que no tiene otro objetivo que el beneficio inmediato, sin pensar en las consecuencias que para la humanidad tendrá esta carrera hacia la destrucción de la Tierra.

Algunos poderes económicos y determinados líderes políticos han decidido no afrontar el problema. Los primeros por un interés económico, los segundos para no perder el apoyo de los primeros. Y así, una parte del gran público, condicionado por unos y por otros, y por los medios de comunicación que les sirven de propaganda ignoran la gravedad del problema.

La seguridad humana está en peligro por el cambio climático si no se toman las medidas preventivas adecuadas. Por desgracia, para alguno de los principales líderes mundiales el cambio climático no es una prioridad, ni tan siquiera una preocupación, más aún, niegan los informes de los científicos (es al caso del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump).

Ante las evidencias científicas del cambio climático hay que tomar conciencia global. No se puede consentir que los intereses económicos de unos pocos pongan en peligro la vida en la Tierra. No se puede adoptar una actitud pasiva porque es algo que afecta al futuro de la humanidad.

Lo que está sucediendo en el Ártico es un buen indicador de este cambio climático. En el Ártico se han registrado en los últimos años temperaturas 20ºC por encima de lo normal. El Ártico puede quedarse sin hielo en 30 años, lo que provocará el aumento del nivel del mar y la consiguiente inundación de zonas costeras e islas. La criosfera (capa de hielo) es cada vez más fina.

En el Ártico, la disminución del hielo entre 1979 y 2012 ha sido de entre un 3,5 y 4,1 por ciento por decenio. En 1979 la superficie helada del Ártico era de 16,5 millones de km2. En 2016 había disminuido a 14,4 millones de km2 y continúa decreciendo.

Además, el deshielo causará mayor incidencia de las radiaciones solares, debido a que las masas blancas de hielo y nieve reflejan la radiación y actúan también como refrigerante. Por tanto, con menos masa blanca más calentamiento global. La masa blanca produce el 80% del albedo (la radiación reflejada por la superficie), lo que contribuye a regular la temperatura de la Tierra.

Si hay deshielo la masa blanca desaparece y se convierte en agua que es mas oscura y no refleja tanto las radiaciones. Esto también contribuye al incremento de la temperatura del planeta. El deshielo y el calentamiento global afecta a los océanos y las corriente marinas, lo que causa fenómenos meteorológicos extremos.

El deshielo del Ártico ofrece la oportunidad de explotar nuevos yacimientos de gas y petróleo, lo que implicará mayor consumo y, por tanto, mayor expulsión de gases de efecto invernadero (CO2). A mayor concentración de estos gases, más calentamiento global.

La temperatura del permafrost (capa del subsuelo permanentemente congelada pero no permanentemente cubierta de hielo) ha aumentado, lo que también contribuye a la desaparición de la nieve.

El cambio climático produce

  • Deshielo
  • Aumento del nivel del mar
  • Aumento de la temperatura de la tierra y de los mares
  • Fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias torrenciales

El cambio climático afecta

  • A la agricultura
  • A la vegetación y a los animales
  • A la vida humana

El cambio climático causará

  • Crisis alimentarias
  • Escasez de agua
  • Conflictos por las tierras fértiles y el agua
  • La militarización de zonas como el Ártico

Frenar el cambio climático debe ser la máxima prioridad. Ningún otro proyecto sera realizable al medio o largo plazo si la vida en el planeta se hace mas hostil. En los últimos años ha habido el mayor registro de temperaturas máximas en el planeta. El año 2016 ha sido el más caluroso desde que se tienen datos, con 1,1ºC de media por encima de lo normal.

Para frenar este incremento de temperatura a menos de 2ºC de los niveles preindustriales se necesita un cambio radical. Cuanto más se tarde en actuar más difícil será parar el cambio climático. El tope máximo de elevación de la temperatura no debe sobrepasar lo 1,5ºC, si se supera esta cifra el daño para la Tierra podría ser irreversible. Superar los 2ºC será catastrófico.

La mitad de los gases contaminantes acumulados en la atmósfera desde la era industrial se emitieron a partir de 1998. Es necesario disminuir las emisiones de CO2 a la mitad antes del 2030, y a nivel cero para el 2050. Todos los países contaminan, pero los más contaminantes son

  • China
  • Estados Unidos
  • India
  • Rusia
  • Japón

Las empresas relacionadas con los hidrocarburos y las ciudades son responsables en la mayor parte de las emisiones de gases contaminantes.

No caben excusa, es necesario rectificar algunos de los aspectos de nuestro modelo de vida, a pesar de la gran influencia de los intereses económicos de las grandes corporaciones que extraen y explotan los hidrocarburos (constituyen el 2,2% del PIB mundial) hay que conseguir un sistema de vida respetuoso con el medioambiente.

Algunos ejemplo nos proporcionan el escaso interés por abordar este grave problema. En 2015, la Unión Europea el porcentaje de consumo de energías renovables fue solo del 16,7%, aún menor en España con un 16,2%. Los países del G20 destinaron 63.400 millones de dólares a proyectos de combustibles fósiles entre 2013 y 2015, y solo 16.500 millones a energías renovables en el mismo periodo. Según un informe de 2017 de la Agencia Internacional de la Energía la inversión pública prioriza las energías contaminantes.

Es tiempo de pactos locales, regionales, nacionales y globales para conseguir que la Tierra no sufra las consecuencias del cambio climático producido por la actividad humana.

El cambio climático

pone en peligro el futuro de las nuevas generaciones

Javier Jiménez Olmos

Para elaborar este artículo se ha consultado el libro de Vicenç Fisas:

Geopolítica del Ártico. La amenaza del cambio climático (Icaria)

Los datos proporcionados en este artículo están tomados del mencionado libro y de los informes publicados en esta web:

https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/recursos/mini-portales-tematicos/Cclimatico/informe_ipcc.aspx

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