Triste huérfano

por José Luis Alonso Gajón

Triste huérfano
“Tristes guerras/  si no es amor la empresa. /  Tristes. Tristes.
Tristes armas/  si no son las palabras. /  Tristes. Tristes.
Tristes hombres/   si no mueren de amores. /  Tristes. Tristes.
Miguel Hernández
José Luis Alonso Gajón
José Luis Alonso, Ingeniero agrónomo, fue presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) del 2003 al 2008. Vicepresidente de Attac Aragón

He ganado tres apuestas pero estoy triste. Aposte a que Pedro creería al “augur” Tezanos y su profecía de la mayoría absoluta porque, ya lo decía el proverbio griego, erróneamente atribuido a Eurípides: “los dioses ciegan a aquellos que quieren perder”.

Aposte a que Pablo creería que el poder está en las alfombras de los despachos de los Ministerios, porque su propia formación universitaria se basa en la creencia del poder como algo sustantivo.

Pero en el fondo de mi corazón una velita encendida creía, como muchas personas progresistas, que en el ultimo momento la cordura  volvería a ellos y les haría caer del caballo y ver el mal lugar que van a ocupar en la Historia política de este país.

Pedro, el político que amaba el poder pero no quería ser Presidente. Que en la moción de censura por tres veces le dijo a Rajoy que dimitiese y pasase la responsabilidad a otro de su partido. Que en la sesión de investidura busco, con su estrategia y sus desplantes, que no le votase su “socio preferente” ¡Y lo consiguió!

Pablo, el político que no dominaba el “tempo” y cambiaba en el momento no adecuado. Repartía Ministerios antes de que el Rey hubieses designado a su socio. Quería asaltar el cielo antes de que este, maduro, cayese a sus pies.

Estoy triste: mi país no tiene liderazgo político, ni económico ni social. Nuestros políticos son veletas movidas por la mal llamada “opinión pública”, nuestros empresarios creen sus propias mentiras que acaban siendo profecías autocumplidoras, nuestra sociedad cree las mentiras de los anteriores pese a que, cada poco tiempo, tienen que cambiarlas.

No hay estrategas, personas capaces de crear escenarios nuevos y forzar a los demás a entrar en ellos. Se imaginan a Casado absteniéndose y metiendo al PSOE en el infierno de gobernar en minoría y ver rechazados sus Decretos Leyes. Se imaginan a Iglesias, en plena sesión de investidura, renunciando a un gobierno de coalición a cambio del compromiso personal de Sánchez, incluido el de dimitir si no lo consigue, de sacar adelante tres o cuatro cosas de las que “prometió y olvidó” como la derogación de la reforma laboral, la España federal, etc.

Estoy triste: definitivamente se acabaron los políticos que como “los gitanos iban por el monte solos” y no tenían miedo a crear algo nuevo.

Nos hemos quedado huérfanos, sin lideres… Y como Neruda;

“Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza /
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa /
olvidada en el fondo de un palacio desierto. /
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño …”
Y, sin embargo … la sociedad, como la tierra de Galileo, ¡se mueve!
Avanza o retrocede pero, nunca esta quieta.

Y no la hacen avanzar los reyes, ni los políticos, ni los grandes empresarios sino que, como los olivos de Miguel Hernández:

“No los levanto la nada /
ni el dinero ni el señor /
si no la tierra callada /
el trabajo y el sudor /
unidos al agua pura …”

Olvidémonos de los cuentos que nos han contado y que nos creímos: no los necesitamos. Ni a líderes políticos que se han alejado de nosotros y de nuestros problemas, ni a empresarios que no crean ni empleo digno y que, en muchos casos evaden sus impuestos.

En estos años de sin gobierno la economía española es la que mas crece en Europa y ello pese a los negros, y erróneos, vaticinios del Banco de España por la subida del salario mínimo interprofesional. Que, por cierto, ha permitido que algunos descubran que el Banco de España sigue a Quevedo con aqullo de que “poderoso caballero es Don Dinero, yo ante el oro me humillo …”.

Durante la crisis han sido  las redes de solidaridad, especialmente las familiares, las que han permitido sobrevivir ¡Y permiten sobrevivir¡! a los más necesitados,

Transformemos ¡una vez más! nuestra tristeza, nuestros sentimientos de orfandad en empoderamiento colectivo y volvamos a asumir que el futuro esta en nuestras manos colectivas, donde siempre ha estado.

Y, recordemos, que trabajando juntos y respetando aquellos principios de “Igualdad, libertad y solidaridad” que nos dejaron los abuelos, y por los que muchos dieron la vida, saldremos adelante. Y ello sin necesidad de creer a muchos que emplean grandes palabras como España, o Pueblo, o Libertad (de empresa), para vivir a nuestra costa.

¡No nos vencerán, porque no nos convencerán!

Postdata: Las elecciones anticipadas las carga el diablo. El caso más clamoroso sucedió hace 20 años, el 25 de octubre de 1999, en Canadá donde el gobernante Partido Conservador Progresista tenía las encuestas de cara y … pasó de 153 a 2 escaños. Sin comentarios.

José Luis Alonso Gajón

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